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jueves, octubre 11, 2007

Las historias del Monito: "otro culo rubiecito"

Hace un par de semanas comencé a cruzarme en la parada del colectivo a un rubiecito que desde el primer día me llamó la atención.

Es un pibe común, flaquito, de lentes y como es fundamental en mi caso: usa un buen par de zapas. En este caso se trataba de un par de adidas muy poco común, por lo cual apenas lo vi me llamó la atención.

Las primeras veces que lo cruzaba siempre las llevaba atadas, en general su aspecto es bastante prolijo. Fue un día de calor cuando se las vi con los cordones sueltos y sin medias. Ver ese espectáculo excitante fue para mí el puntapié para hacer una primera aproximación. No tardé en pegarle la mirada en todo el rato que estuvimos parados allí. Él no reaccionó y como a los diez minutos, cuando llegó el cole, se subió indiferente.

Al día siguiente nuevamente estaba en la parada al medio día. Llevaba puesto otro modelo de zapas, más deportivo y esta vez bastante desatadas. Eran unas nikes con buen uso. En determinado momento pude ver que hacía algunos jueguitos con ellas mientras esperaba. Yo me encargué de hacer lo mismo. Si lograba mirarme como yo a él se daría cuenta que era un zapatillero a full. Ese día tenía puestas unas John foos y no me costó mucho juguetear un poco con ellas. Ponérmelas, sacármelas, pisarles la talonera, meterles de golpe el pié y dejarles la lengüeta amontonada para después sacármelas para acomodárselas, estirarle los cordones para que queden más flojas, que se salgan al caminar, fingir tener una piedrita o algo para sacármelas y mirar en su interior, etc, etc, etc…

La sorpresa la tuve cuando llegó el ómnibus y pude ver que el rubiecito tomaba el mismo que yo. Es más se sentó en un asiento frente a mí y sin inhibiciones se sacó sus zapas y las pisó con sus pies descalzos. Con alegría empecé a creer que también era un zapatillero. Ese día quedé lleno de fantasías con ese pibe. Me imaginaba penetrándolo con toda la fuerza calzado en sus zapatillas, bien flojas y saliéndoseme en cada envión.

Al día siguiente con mucho cuidado elegí el par de zapas que me pondría. Elegí unas converse us rapid que están en las últimas, son las típicas zapatillas que dispararían todos los sentidos de un pibe fetichista. Las usaba con unos cordones muy cortitos y que no llegan a pasar por todos los agujeros, por lo que quedan bastante abiertas y como me van justas, al caminar se abren.

Cuando llegué a la parada de ómnibus lo vi sentado en el umbral de una ventana, llevaba puestas las adidas del modelo que no conozco con los cordones sueltos. Yo llegué, me senté junto a él y crucé las piernas para que pudiera ver bien mis zapas. Para asegurarme de excitarlo me saqué la zapatilla de la pierna que tenía levantada. El rubiecito se hacía el que no le prestaba atención, pero al mismo tiempo jugaba a sacarse las suyas contra la pared.

Estuve buscando el contacto visual un buen rato, casi que era evidente la insinuación por lo cerca que estaba sentado, pero él no reaccionaba.

Como a los diez minutos llegó el ómnibus y los dos subimos. Había algunos lugares desocupados pero yo elegí el asiento junto a él. Estaba decidido a seguirlo y levantármelo.

Me bajé en el mismo lugar que él, y me metí con él en la facultad de arquitectura. Fue directo al baño y se paró contra un mingitorio. Yo me puse en el que estaba a su lado y, ya sin poder disimular y convencido que quería algo, vi que me comenzó a orinar sobre mis zapas y las de él mientras me miraba con una cara bien lasciva. Sin pensarlo le metí un beso de lengua. En un segundo estábamos en uno de los compartimientos del baño con la puerta cerrada tocándonos y comiéndonos la boca.

De un momento a otro interrumpió la transa y se puso a explicarme que él nunca había estado con un vago, que no entendía lo que le pasaba, pero que le atraía. Yo me dediqué a explicarle lo que me pasaba con sus zapas y le ofrecí mamarle la pija allí mismo, pero él no se animó. Me dio su número de celular, copió el mío y quedamos para encontrarnos al día siguiente en un telo cerca de la terminal de ómnibus a las 2 de la tarde. Como lo hice otras veces, cambiamos nuestros pares de zapas. Nos los devolveríamos al día siguiente. Antes de irme del baño le aflojé todo lo que puse los cordones, de manera que era muy placentero caminar con ellas mientras se me salían. Como se imaginan, desde que lo despedí me dediqué a masturbarme dentro de sus hermosas adidas.

Esperé al otro día ansioso, usando todo el tiempo sus zapas. Cuando llegué al lugar de la cita, ya me estaba esperando calzado en mis converse. Ya en la habitación del telo, me puse a lamer sus zapas mientras él me chupaba la pija. La verdad lo hacia muy bien para ser la primera vez. Mis zapas no le importaron mucho, pero aceptó dejárselas puestas para que lo penetre.

Lentamente comencé a meterme la lengua en el culo y cuando lo vi suficientemente dilatado le metí la pija bien adentro y con fuerza. Entre gemidos y grititos, me reconoció que le encantaba ser culiado desde que a los 15 años lo desvirgaron sus compañeros de estudio medio borrachos después de una fiesta. Creo que su problema es que se sentía culpable por ser puto.

Una vez que acabé me pidió que lo orine. Bajo el chorro de mi meada, que también salpicaba sus zapatillas, no paraba de gemir de placer. Apenas terminé de orinar, comencé a mamarle la pija yo y, no en mucho tiempo, me salpicó toda la cara de leche.

Cuando terminamos, yo le pedí que me dejara sus zapas un par de semanas, pero él no quiso. De modo que nos despedimos sin ningún compromiso. Ayer nos cruzamos nuevamente, llevaba puestas sus nikes con los cordones bien sueltos, yo mis John foos negras. Cuando subimos al cole, yo me senté nuevamente a su lado. De golpe se sacó las zapatillas y mirándome me dijo: “las querés, te las cambio. Mañana nos las devolvemos”. Obviamente lo hice y le propuse hacerlo con un encuentro sexual de por medio. Él me pidió que las orinara bien en su interior antes de despedirnos.

Desde entonces no volvimos a vernos, hoy no estaba en la parada de ómnibus como de costumbre. Tampoco respondió el mensaje de texto que le mandé hace una hora… Yo quedé con su par de nikes, el con uno de mis pares de John foos.

sábado, septiembre 29, 2007

Historias del Monito: "Primaveral encuentro con Umbro"

Ya les conté de mi amigo Pablo, quien comparte mi fetichismo por las zapatillas y además es cadete en el estudio donde trabajo. Habitualmente me gozo viéndolo llegar con sus zapas desatadas y disfrutando de todos los jueguitos que hace habitualmente con ellas. Por supuesto que en más de una oportunidad comparte conmigo intensos momentos de juegos sexuales y fetichismo.

Pablo generalmente tiene un solo par de zapatillas que usa hasta casi destruirlo. Casi todos sus pares no resisten entre uso y sexo más de tres o cuatro meses. Su último par de zapas fueron unas Adidas Goodyear color marrón clarito que estrenó pidiéndonos practicar bukkake. Durante un tiempo las habíamos intercambiado, de manera que además de ver como las iba transformando y destruyendo con el tiempo, también pude usarlas y contribuir en este proceso. Desde que comencé a tener encuentros de sexo fetichista con él, tuvo cuatro pares de zapatillas; las puma con las que lo conocí, un par de nikes 90 y dos pares de adidas.

A su último par, en la semana previa a la primavera, les había arrancado el refuerzo de la talonera. Con esta transformación y los cordones sueltos se le salían constantemente y casi siempre el cuero se le amontonaba en la parte de atrás. Les confieso que era un cuadro bastante excitante, hasta un día aprovechando que quedamos solos para cerrar tuvimos un encuentro sexual con sus zapas, acompañado de una estupenda felación en el baño del estudio.

La sorpresa la experimenté el miércoles de la semana pasada, cuando entró a trabajar como todas las mañanas con un modelo poco usual de zapatillas umbro. Nunca las había visto e inmediatamente me deslumbró lo masculinas que lucían en los pies de Pablo. Apenas tuve la oportunidad de hablar con él, le manifesté lo mucho que me calentaban sus nuevas zapas. Me comentó que se las había comprado hacía un par de días y ya se había masturbado unas cuantas veces con ellas. Arreglamos irnos juntos después del trabajo a su departamento.

Mientras caminábamos hasta su casa, me llamó la atención que en una de las esquinas, mientras esperábamos que el semáforo nos habilite para cruzar, se pare justo dentro de un charco de agua estancada que había junto al cordón. Inmediatamente sus zapas se humedecieron. Si alguien lo vio seguramente habrá pensado que Pablo estaba loco o era medio tonto… sin embargo a nosotros nos excitó tremendamente. Esos juegos morbosos en público hacen que nuestras fantasías se disparen a mil.

Cuando estuvimos en su casa, inmediatamente nos pusimos a transar y al mismo tiempo yo frotaba mi pene dentro de una de sus zapas. La eyaculación no tardó en llegar. Evidentemente se habían mojado bastante en ese charco, las plantillas estaban bien húmedas. Los juegos fetichistas continuaron bajo la ducha, donde las zapas terminaron de empaparse.

Para entonces ya era de noche. Yo estaba decidido a pasar la noche con Pablito y sus nuevas zapas. Justamente esa noche estaba solo de manera que no había impedimento alguno. Fue una noche de alto sexo, donde casi no dormimos.

A la mañana siguiente los dos fuimos juntos al trabajo. Él debió volver a usar sus gastadas Adidas. Las zapas nuevas estaban muy mojadas además que ambos las sometimos a un par de grandiosas lluvias doradas.

Al medio día yo salí para mi casa como siempre, él permaneció un rato más porque debía hacer unas diligencias. Fue más o menos alrededor de las dos y media que alguien tocó el portero eléctrico de mi departamento. Era Pablito, venía calzado con sus viejas Adidas y con la propuesta de destruirlas esa misma siesta.

Apenas entró nos fuimos a la cama y mientras me penetraba calzado en mis Adidas Kundo nuevas yo olía frenéticamente sus viejas zapas. Mi culo todavía chorreaba su leche tibia, cuando tomando un poco de alcohol y un encendedor le metió fuego a sus viejas zapatillas. El estupendo espectáculo de ver arder esas zapatillas donde tantas veces nos habíamos masturbado, se completó con una magistral mamada que me hizo mientras se quemaban.

Los restos carbonizados de las zapas de Pablito fueron a parar a la basura. Como necesitaba un par para irse a su casa se quedó con mis Adidas Kundo, asegurándome que mes las devolvería a los días bien llenas de su leche.

Durante los días que siguieron las usó todos los días. Cuando tenía alguna oportunidad no dejaba de mencionarme que se había masturbado en ellas o bien que había orinado en su interior. Un día apareció con las zapas sin cordones, eso me indicó que los juegos que me comentaba eran reales.

El jueves pasado nuevamente nos quedamos solos antes de cerrar el estudio. Pablo entró al baño con mis zapas puestas y al rato salió descalzo pidiéndome que fuese al baño para encontrar una sorpresa.

Cuando entré al baño encontré mi par de Adidas bañadas en semen. Él entró detrás de mí y agachándose para lamer sus guascazos me pidió que lo penetrara. Después que transamos un buen rato, me propuso cambiarme el par de Adidas por sus Umbro. Yo acepté hacerlo por un tiempo.

Actualmente tengo su par de zapatillas Umbro, las que vengo usando constantemente. Pablito viene gozando de mi par de Adidas. La semana próxima nos devolveremos nuestros respectivos pares. Aun no sé si él habrá usado mis zapatillas con algún vago, yo todavía no logré encontrar a nadie que quiera pasar un buen momento de fetichismo con este espectacular par de Umbro.

lunes, septiembre 17, 2007

El Monito recomienda

Si sos un zapatillero full como yo, cada tanto comete algún "viejito"... Ellos son los únicos que te pueden dar las zapas que tanto te calientan y ningún pibe quiere entregar porque salen mucha guita...
Sino mirá:
Te presento mi nuevo par de zapas. Mi par soñado de Adidas Kundo que hoy por la mañana, después de una noche de muy buen sexo, un Señor me regaló con mucha gratitud.
Gracias "viejito" por tu regalo... Siempre seré con mucho gusto "tu nene".

domingo, septiembre 09, 2007

Fiesta con chongo futbolero y sus zapas

Cuesta no ser tan puto una vez que uno probó el dulce y más cuando ese dulce es tan apetitoso.

Hace unos días se me agregó por el msn un vago que aseguraba ser jugador de fútbol y encantarle la fiesta con tipos. Como siempre, ya conociendo mis gustos en el sexo, entraba con el tema de mi fetichismo por las zapatillas ofreciéndome todo tipo de modelos para mis prácticas sexuales.

Terminó de convencerme un día en que me dio cámara por el chat y me mostró una cantidad muy interesante de modelos de nikes y adidas que tenía y con las cuales se masturbaba frenéticamente por cam. Ese mismo día acordamos una cita en su departamento para el viernes siguiente.

Cuando llegó ese día, apenas entré a su departamento en el centro de Rosario, pude ver la cantidad de zapatillas desparramadas por todos lados. Había de los modelos más caros y en todos los estados de conservación. Él me atendió directamente en bolas y no tardó en comerme la boca con unos largos besos de lengua. La verdad que no es muy lindo pibe. Es el típico futbolista feito, pero con todas esas zapas muy poco me importaba la pinta del flaco.

Mientras me transaba y me iba dejando en pelotas, me pidió que elija el par de zapatillas que quisiera. Yo elegí unas nike shox negras con rojo que deben costar unos $ 450. Me pidió que me las pusiera y jugara un poco. Al rato me las sacó y delante de mí con una tijera comenzó a cortarlas. Casi destruidas me pidió que me las calzara nuevamente mientras comenzó a lamerme el orto.

Yo no tardé en ponerme en cuatro y mientras él me lamía el culo olía unas nike cortez blancas bastante usadas que estaban a un costado de un sillón.

Luego me pidió que eligiera otro par que me guste. Mis ojos fueron directos a un par de clásicas adidas superstar blancas, que él tomó y arrojó por el balcón a la calle. Totalmente excitado con aquellos juegos, no tardó en comenzar a penetrarme calzado en otras nike shox pero de color blanco que tenían los cordones totalmente sueltos. Yo mientras tanto gemía y me fortaba la pija dentro de unas converse usrapid que formaban parte de esa orgía zapatillera.

Cuando estuvo por acabar puso la pija sobre mi cara y no tardó en salpicármela con un semen calentito que luego lamió entre besos y gemidos.

Los juegos con zapas no terminaron allí. Tomamos cerveza en unas penaltys blancas y luego, siguiendo la idea que me dejaron en este blog, le arrancamos el forro interno, las lengüelas y las suelas, y las pusimos en el horno para cocinarlas. Al cabo de un rato las sacamos y las untamos con mayonesa para poder comerlas.

Como ya era un poco tarde acordamos que esa noche me quedaría a dormir allí. Por supuesto que a la cama fuimos con todos los pares de zapatillas que pudimos llevar. Allí no tardó en ofrecerme su culo para que lo penetrara y yo no fui para nada tímido en culiarlo con todo gusto.

La sorpresa me la llevé durante la madrugada. De repente me desperté y pude sentir que en la cama éramos más de uno. Efectivamente dos tipos más se habían sumado a nuestra joda, era una cama de cuatro.

Allí entre zapatillas que me frotaban todo el cuerpo todos ellos me penetraron hasta que se cansaron mientras me chupaban la pija. Para terminar descargaron su leche sobre mi cuerpo haciendo una formidable bukkake. Entre medio de tanta cogida me quedé dormido.

Cuando desperté el sábado por la mañana, nuevamente estaba durmiendo con uno solo, el que me había contactado por msn. Nos levantamos, desayunamos, ordenamos un poco, tiramos los pedazos de penalti y nike que habían quedado de nuestros juegos fetichistas de la noche y me ofreció la posibilidad de elegir dos pares de zapatillas entre los que había en el departamento, ya que mis adidas country estaban llenas de semen aun fresco y en una de ellas alguien había orinado en grandes cantidades.

Después de mirar un poco, elegí un par de nikes shox r4 negras muy facheras que me calcé para irme y unas adidas galaxy rojas que casi ya no se ven por la calle. Con un beso en la boca y las gracias por tan buena noche nos despedimos y hasta ahora sigo esperando encontrarlo en msn para otra buena fiesta zapatillera.

sábado, agosto 18, 2007

Zapas y chonguito de lujo para el fin de semana

¿Con cuál de estos pares de zapas se imaginan a este hermoso bebe?

domingo, julio 08, 2007

Levante de calle

Los mejores levantes se producen en las calles. Esta simple frase es como una de las grandes verdades del ambiente de los putos fetichistas. Lo que quiero contarles es uno de esos casos.

Ocurre que estaba yo esperando un colectivo urbano frente a la parada de la facultad de ingeniería de aquí de Santa Fe alrededor de las 19:00, cuando pasó ante mí uno de esos tipos imposibles de no mirar para un gay con fetiche por las zapatillas.

Era delgado, como de 1,90 m, de pelo negro largo y un poco desprolijo, vestía unos vaqueros medio gastados, un buzo y una increíbles adidas negras para fútbol de salón con los cordones sin atar y bastante sueltos.

Apenas pasó no advirtió mi presencia. Yo estaba junto a la pared también con unos vaqueros y con un par de pumas.

Tardé un segundo contemplándolo para que reaccione y comience a seguirlo. Creo que él recién se percató de mi presencia a las dos cuadras. Pero fue recién llegamos a Bullevard, que me coloqué junto a él para esperar cruzar cuando nos habilatara el semáforo, que me miró de arriba abajo y con una sonrisa me elogió las zapas que tenía puestas. Ni lento ni perezoso yo le contesté que sus adidas desatadas eran lo más y que a cambio de una paja dentro de ellas hacía lo que me pidiera.

Desde allí seguimos caminando juntos. En ese trayecto nos presentamos y al decirle que mi apodo era Monito, me sorprendió que conociera mi blog y que lo frecuentara cada tanto. Veo con alegría que cada vez somos más los que tenemos un claro fetichismo por las zapatillas y además se va confirmando mi teoría para reconocer zapatilleros por la calle. Zapatillas de marca medio gastadas, con los cordones sueltos y jugando a sacárselas públicamente: seguro que tiene rollo con las zapas.

Mayor fue mi sorpresa cuando allí mismo, en medio de gente que iba y venía, se sacó sus adidas y me sugirió un cambio de zapas. Sin dudarlo acepté y comencé a caminar con aquel par de adidas para futbol que sin poder evitarlo se me salían. Distinta fue su suerte con las pumas que yo llevaba y que le quedaban un poco apretadas. Ante esto sin ningún tipo de inhibición, le soltó bien los cordones y las usó pisando sobre la talonera. Para entonces yo estaba considerablemente excitado. Sólo pensaba en tirarme en una cama con mi levante callejero y agregarle buen sexo a nuestro jueguito fetichista. Nos encaminamos así hasta un telo que él sugirió.

Una vez allí, me hizo parar sobre la cama y se dedicó a adorar y lamer sus adidas en mis pies, luego subió lentamente hasta llegar a mi pene, del cual se prendió como si fuese un chupetín. Su destreza con la lengua era admirable.

Viendo que quería pija, yo me dediqué a dilatarle su culito flaco y cuando lo encontré listo le metí mi pija que para entonces estaba bien untada con su saliva.

Cuando me llegó el momento de eyacular lo hice dentro de una de sus adidas mientras él me comía la boca a besos. Todo me hacía pensar que estábamos listos cuando uno de sus dedos comenzó a buscar la dilatación de mi orto, como un camino obligado después del dedo siguió trabajando su lengua y detrás de ella su verga (que para ser sincero era bastante flaquita). Su acabada fue también dentro de una de sus adidas, que para entonces eran un reservorio de nuestra leche.

Luego seguimos un rato más entre besos hasta completar el tiempo que nos quedaba del turno en el telo. Cuando salimos caminamos juntos un par de cuadras y cuando estábamos llegando a una plaza, me pidió que le orinara las zapatillas. En un primer momento creí que sería imposible, pero me excitó vérselas completamente desaliñadas, con sus cordones colgando y sabiendo que en su interior estaba todavía fresco nuestro semen, por otro lado ya estaba oscureciendo . De modo que nos pusimos contra un árbol, un poco alejados de la vista de quienes podrían pasar por allí, y aproveché para mearle sus pies calzados con sus adidas negras mientras él no paraba de gemir y besarme.

Así como estaba se despidió de mí y se fue con la promesa de llamarme por teléfono en unos días.

A la semana, un miércoles al medio día, recibí una llamada de este flaco que se llama Cristián, donde me invitaba a vernos a la tardecita. Recordando lo bien que la habíamos pasado juntos acudí a la cita.

Ese día llevaba puestas unas nikes shox R4 plateadas, que en realidad no son mías, sino que se las cambié temporalmente a mi amigo Mauricio por mi par de pumas Ferrari negras. Las sorpresa me la llevé cuando observé el par de zapatillas que Cristian traía, eran unas nike blancas con pipa roja para fútbol 5 que hace un tiempo había cambiado con mi amigo Jony y este a su vez había intercambiado en alguno de sus encuentros.

Estaban muy desmejoradas, tenían parte de la lengüeta y casi todos los apliques arrancados y unos cuantos pelones en el cuero. Como a Cristian le iban un poco chicas las usaba desatadas al mango y tenían la talonera completamente estirada y apretada contra la suela.

No tardó en sacárselas y dármelas para que las use un rato. En su interior estaban completamente destruidas. Allí me contó que justamente hacía un tiempo había estado con Jony y en un momento de sexo había intercambiado este par por unas pumas cat que tenía.

Después me pidió que lo siguiera, que tenía una idea copada para hacer. Yo calzado con mis viejas nikes blancas de fútbol 5 y Cristián con las nike shox plateadas de Mauri, a las que ya les había sacado los cordones para que le terminen de entrar.

Nos metimos en la facultad de ingeniería y allí fuimos hasta uno de los baños, donde nos hicimos altos petes y por supuesto acabamos en los pares de zapatillas que teníamos. Antes de irnos vi que de su mochila sacó el par de adidas que había usado en nuestro encuentro anterior y se las puso. Al mismo tiempo tomó el par de nikes blancas de fútbol 5, les escribió nuestros nombres y nuestros números de celular en uno de sus costados, les ató los cordones y las dejó colgadas del caño del depósito del baño. También le puso dentro un papel con una leyenda que decía algo así como: “con estas zapatillas muchos vagos han gozado del mejor sexo. En su interior está el semen de grandes encuentros de sexo gay fetichista. Si las encontrás y querés buen sexo, llamanos. Cristian y El Monito”.

Allí quedaron las zapatillas con nuestro semen en su interior como tantas otras veces, hasta ahora nadie nos ha llamado… si las encontrás no dudes en hacerlo.

martes, mayo 15, 2007

Mis Chonguitos: Mauri - parte II

Ya les había contado hace un tiempo de mi primer encuentro con Mauricio, hermoso pibe que comparte mi fetiche por las zapatillas.

Teníamos acordado volver a encontrarnos pero nuestro segundo encuentro sexual se postergó un poco. Hasta nos habíamos intercambiado pares de zapatillas que garanticen el volver a vernos.

Hace poco pudimos encontrar un tiempo para estar juntos nuevamente. En cuanto a las zapatillas que nos habíamos intercambiado los dos dimos por perdidos los respectivos pares.

Como yo les conté uno de los pares se los presté a Jony, mi otro amigo fetichista. Como era de esperar a las tres semanas de tenerlos dejó irreconocibles ese par de adidas Jerez rojas. Primero les sacó las lengüetas y después les arrancó la talonera y las tiras del costado. Cuando las volví a ver directamente le dije que se las guardara. Desde entonces no supe nada más de ellas, supongo que las habrá terminado de destruir.

Las blancas que le había dado a Pablito, sí pude recuperarlas aunque habían perdido las plantillas y todo su forro. El cuero se había cuarteado un poco por las lluvias doradas y el semen que les había dado, pero seguían usables. La tarde que me las devolvió no nos privamos de tener un poco de sexo con ellas y recordando las locuras de Jony las abetunamos y le cambiamos el color a negro.

Mauricio no se quedó atrás con el uso de las mías. Las SL 76 estaban en las últimas. En nuestro primer encuentro le habíamos arrancado las lengüetas, Mauri siguió arrancándole el forro interno, las tiras y todos los apliques que las zapas tenían. Completamente lisitas le pasó betún negro cambiando su color. Las adidas country estaban completamente cuarteadas, le había arrancado el forro y había pisado tanto la talonera que casi era imposible mantener erguida la parte trasera del cuero y evitar que no se salgan como una hojota al caminar.

El día del encuentro los dos fuimos con un par de Nikes Waffle que decidimos usar en una charla de msn. Él llevaría también los dos pares que yo le había dado y yo sus adidas.

Nos encontramos al medio día como siempre y fuimos a un departamento que él había conseguido para pasar toda la tarde juntos.

Apenas llegamos tiramos todas las zapatillas sobre la cama y nos pusimos a jugar con ellas totalmente desnudos. Mauricio destapó un par de botellas de bebidas y la mezcla con el alcohol nos llevó a hacer toda clase de locuras.

Yo estaba muy copado comiéndole la pija cuando me sorprendió con un pedido. “Haceme bien el orto”, me dijo entre carcajadas. Ni lento ni perezoso me puse a disfrutar de su culo mientras me calcé un par de nikes que me entraban y me salían a medida que la iba poniendo. Mauricio tenía la cara metida dentro del par de adidas que nos habíamos cambiado la vez pasada y no dejaba de decir que lo calentaba mucho el olor a pija que sentía.

Cuando estaba por acabar me pidió que terminara adentro de él. Por supuesto lo hice y el momento fue hermoso. El culo de Mauri quedó goteando mi leche tibia.

Después seguimos jugando, entre otras cosas me pidió que le contara que había hecho Jony con su par de adidas rojas, y cuando le conté se puso a hacer lo mismo con mi par de SL76 que quedaron completamente destruidas.

Después nos quedamos dormidos. Al despertarnos cada uno agarró sus zapas y nos despedimos con la promesa de volver a juntarnos para seguir jugando a lo que tanto nos gusta.

martes, abril 03, 2007

Mis Chonguitos: Nacho y Fefo

Estoy en uno de esos momentos en que uno se pregunta internamente con un poco de bronca: ¿por qué soy tan puto?

Lautaro está un poco enojado conmigo por mis nuevas andadas y a cambio de ellas he obtenido un ardor increíble en el orto después de una culiada masiva que recibí a cambio de un par de zapatillas. Y es viendo el par de nikes que agregue a mi colección de zapas que puedo responder la pregunta anterior con un poco de satisfacción.

Todo comenzó con una propuesta de una parejita gay el sábado a la tarde. Nacho y Fefo, como se vienen presentando por msn desde hace unos meses, me ofrecían un par de nikes nuevo a cambio de una noche como su “servidor sexual” en la fiestita que preparaban en su departamento.

Los chicos me habían mandado una foto, y aunque después descubrí que no era de ellos, allí aparecían muy interesantes. Además, tanto joder con las zapas casi no tengo más pares que no se encuentren semi o totalmente destruidos. Era una oportunidad ideal para sacarme las ganas tremendas de sexo que de golpe me han brotado y conseguir zapatillas. Solamente me restaba arreglar bien algunos puntos de esto de ser “servidor sexual”, es que las prácticas de esclavo suponen muchas cosas que la verdad no me gustan.

Así que fui al encuentro de los chicos para arreglar los detalles. Dejé bien en claro que no estaba dispuesto a que en las prácticas sexuales me peguen, me hieran, me quemen, me caguen, me cojan sin preservativo o sin dilatarme el culo, me hagan tragar la leche o cualquier otra cosa peligrosa. Al final del encuentro ellos me deberían dar las zapas prometidas y devolverme mis cosas sanas. Nacho y Fefo estuvieron de acuerdo.

Apenas terminamos de hablar me pidieron que me desnude y Nacho me ató a una silla mientras Fefo comenzó a chuparme la pija.

Nacho se desnudó y empezó a pajearse delante nuestro, allí pude ver que la pija que tenía era descomunal. Suavemente comenzó a pasármela por la cara y yo, sin poder contenerme, se la empecé a mamar.

Así estuvimos un buen rato, hasta que notaron que yo estaba por venirme. En ese momento comenzaron a pajearme desparramando mi acabada por el piso y tirándome sobre ella. Allí me dejaron hasta que más o menos a los diez minutos Fefo volvió y descargó una fuerte meada sobre mi cuerpo. Después de terminar, me tiró un trapo encima y me pidió que limpiara todo la suciedad del piso.

Apenas había terminado cuando me apoyó contra una mesa y comenzó a lamerme el culo, ni bien estuvo dilatado empezó a penetrarme. Detrás de él Nacho hizo lo mismo, pero, al pensar en su pija, no pude evitar acabarme encima como un adolescente. Después que terminaron me llevaron a una cama y me quedé dormido.

Cuando desperté, me di cuenta que era de noche, pero además alrededor mío había otros dos pibes más. Todos se reían y evidentemente me conocían de leer mi webblog. Estaban tomando vino espumante, se ve que lo venían haciendo desde hacía un rato. Uno de ellos se sacó una de sus zapatillas y me dio de tomar en ella. Pronto el resto comenzó a hacer lo mismo. No tardó en que todos se desnuden y suban a la cama con sus zapas para empezar con los clásicos jueguitos fetichistas que siempre les cuento entre besos, toqueteos y bastante bebida. Al instante estaba chupando una pija, alguien me la chupaba a mí y otro me la estaba poniendo por el culo.

Así estuvimos por horas. Constantemente un pene entraba en mi boca, de a momentos dos, algo de semen salpicaba mi cuerpo o mi cara y conté entre siete y ocho penetraciones durante la noche. No sé en que momento nos dormimos obviamente todos juntos.

Al otro día me despertó Nacho con unos besos de lengua muy sensuales. Junto a otro de los pibes, cuyos nombres no los recuerdo, nos bañamos. Al salir los dos invitados se fueron. Nacho y Fefo me dieron el par de nikes acordado y me colocaron una cremita en los bordes del culo que estaba completamente abierto.

Nos despedimos y con muchas molestias llegué hasta mi casa, dormí casi todo el día, pero mi culo todavía hoy no se repuso. Me arde bastante, solo me consuela mirar el par de nikes que conseguí a cambio. Las cuales seguramente pronto comenzarán a sentir mi semen.

aresmonito@hotmail.com