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jueves, octubre 11, 2007

Las historias del Monito: "otro culo rubiecito"

Hace un par de semanas comencé a cruzarme en la parada del colectivo a un rubiecito que desde el primer día me llamó la atención.

Es un pibe común, flaquito, de lentes y como es fundamental en mi caso: usa un buen par de zapas. En este caso se trataba de un par de adidas muy poco común, por lo cual apenas lo vi me llamó la atención.

Las primeras veces que lo cruzaba siempre las llevaba atadas, en general su aspecto es bastante prolijo. Fue un día de calor cuando se las vi con los cordones sueltos y sin medias. Ver ese espectáculo excitante fue para mí el puntapié para hacer una primera aproximación. No tardé en pegarle la mirada en todo el rato que estuvimos parados allí. Él no reaccionó y como a los diez minutos, cuando llegó el cole, se subió indiferente.

Al día siguiente nuevamente estaba en la parada al medio día. Llevaba puesto otro modelo de zapas, más deportivo y esta vez bastante desatadas. Eran unas nikes con buen uso. En determinado momento pude ver que hacía algunos jueguitos con ellas mientras esperaba. Yo me encargué de hacer lo mismo. Si lograba mirarme como yo a él se daría cuenta que era un zapatillero a full. Ese día tenía puestas unas John foos y no me costó mucho juguetear un poco con ellas. Ponérmelas, sacármelas, pisarles la talonera, meterles de golpe el pié y dejarles la lengüeta amontonada para después sacármelas para acomodárselas, estirarle los cordones para que queden más flojas, que se salgan al caminar, fingir tener una piedrita o algo para sacármelas y mirar en su interior, etc, etc, etc…

La sorpresa la tuve cuando llegó el ómnibus y pude ver que el rubiecito tomaba el mismo que yo. Es más se sentó en un asiento frente a mí y sin inhibiciones se sacó sus zapas y las pisó con sus pies descalzos. Con alegría empecé a creer que también era un zapatillero. Ese día quedé lleno de fantasías con ese pibe. Me imaginaba penetrándolo con toda la fuerza calzado en sus zapatillas, bien flojas y saliéndoseme en cada envión.

Al día siguiente con mucho cuidado elegí el par de zapas que me pondría. Elegí unas converse us rapid que están en las últimas, son las típicas zapatillas que dispararían todos los sentidos de un pibe fetichista. Las usaba con unos cordones muy cortitos y que no llegan a pasar por todos los agujeros, por lo que quedan bastante abiertas y como me van justas, al caminar se abren.

Cuando llegué a la parada de ómnibus lo vi sentado en el umbral de una ventana, llevaba puestas las adidas del modelo que no conozco con los cordones sueltos. Yo llegué, me senté junto a él y crucé las piernas para que pudiera ver bien mis zapas. Para asegurarme de excitarlo me saqué la zapatilla de la pierna que tenía levantada. El rubiecito se hacía el que no le prestaba atención, pero al mismo tiempo jugaba a sacarse las suyas contra la pared.

Estuve buscando el contacto visual un buen rato, casi que era evidente la insinuación por lo cerca que estaba sentado, pero él no reaccionaba.

Como a los diez minutos llegó el ómnibus y los dos subimos. Había algunos lugares desocupados pero yo elegí el asiento junto a él. Estaba decidido a seguirlo y levantármelo.

Me bajé en el mismo lugar que él, y me metí con él en la facultad de arquitectura. Fue directo al baño y se paró contra un mingitorio. Yo me puse en el que estaba a su lado y, ya sin poder disimular y convencido que quería algo, vi que me comenzó a orinar sobre mis zapas y las de él mientras me miraba con una cara bien lasciva. Sin pensarlo le metí un beso de lengua. En un segundo estábamos en uno de los compartimientos del baño con la puerta cerrada tocándonos y comiéndonos la boca.

De un momento a otro interrumpió la transa y se puso a explicarme que él nunca había estado con un vago, que no entendía lo que le pasaba, pero que le atraía. Yo me dediqué a explicarle lo que me pasaba con sus zapas y le ofrecí mamarle la pija allí mismo, pero él no se animó. Me dio su número de celular, copió el mío y quedamos para encontrarnos al día siguiente en un telo cerca de la terminal de ómnibus a las 2 de la tarde. Como lo hice otras veces, cambiamos nuestros pares de zapas. Nos los devolveríamos al día siguiente. Antes de irme del baño le aflojé todo lo que puse los cordones, de manera que era muy placentero caminar con ellas mientras se me salían. Como se imaginan, desde que lo despedí me dediqué a masturbarme dentro de sus hermosas adidas.

Esperé al otro día ansioso, usando todo el tiempo sus zapas. Cuando llegué al lugar de la cita, ya me estaba esperando calzado en mis converse. Ya en la habitación del telo, me puse a lamer sus zapas mientras él me chupaba la pija. La verdad lo hacia muy bien para ser la primera vez. Mis zapas no le importaron mucho, pero aceptó dejárselas puestas para que lo penetre.

Lentamente comencé a meterme la lengua en el culo y cuando lo vi suficientemente dilatado le metí la pija bien adentro y con fuerza. Entre gemidos y grititos, me reconoció que le encantaba ser culiado desde que a los 15 años lo desvirgaron sus compañeros de estudio medio borrachos después de una fiesta. Creo que su problema es que se sentía culpable por ser puto.

Una vez que acabé me pidió que lo orine. Bajo el chorro de mi meada, que también salpicaba sus zapatillas, no paraba de gemir de placer. Apenas terminé de orinar, comencé a mamarle la pija yo y, no en mucho tiempo, me salpicó toda la cara de leche.

Cuando terminamos, yo le pedí que me dejara sus zapas un par de semanas, pero él no quiso. De modo que nos despedimos sin ningún compromiso. Ayer nos cruzamos nuevamente, llevaba puestas sus nikes con los cordones bien sueltos, yo mis John foos negras. Cuando subimos al cole, yo me senté nuevamente a su lado. De golpe se sacó las zapatillas y mirándome me dijo: “las querés, te las cambio. Mañana nos las devolvemos”. Obviamente lo hice y le propuse hacerlo con un encuentro sexual de por medio. Él me pidió que las orinara bien en su interior antes de despedirnos.

Desde entonces no volvimos a vernos, hoy no estaba en la parada de ómnibus como de costumbre. Tampoco respondió el mensaje de texto que le mandé hace una hora… Yo quedé con su par de nikes, el con uno de mis pares de John foos.

martes, mayo 15, 2007

Mis Chonguitos: Mauri - parte II

Ya les había contado hace un tiempo de mi primer encuentro con Mauricio, hermoso pibe que comparte mi fetiche por las zapatillas.

Teníamos acordado volver a encontrarnos pero nuestro segundo encuentro sexual se postergó un poco. Hasta nos habíamos intercambiado pares de zapatillas que garanticen el volver a vernos.

Hace poco pudimos encontrar un tiempo para estar juntos nuevamente. En cuanto a las zapatillas que nos habíamos intercambiado los dos dimos por perdidos los respectivos pares.

Como yo les conté uno de los pares se los presté a Jony, mi otro amigo fetichista. Como era de esperar a las tres semanas de tenerlos dejó irreconocibles ese par de adidas Jerez rojas. Primero les sacó las lengüetas y después les arrancó la talonera y las tiras del costado. Cuando las volví a ver directamente le dije que se las guardara. Desde entonces no supe nada más de ellas, supongo que las habrá terminado de destruir.

Las blancas que le había dado a Pablito, sí pude recuperarlas aunque habían perdido las plantillas y todo su forro. El cuero se había cuarteado un poco por las lluvias doradas y el semen que les había dado, pero seguían usables. La tarde que me las devolvió no nos privamos de tener un poco de sexo con ellas y recordando las locuras de Jony las abetunamos y le cambiamos el color a negro.

Mauricio no se quedó atrás con el uso de las mías. Las SL 76 estaban en las últimas. En nuestro primer encuentro le habíamos arrancado las lengüetas, Mauri siguió arrancándole el forro interno, las tiras y todos los apliques que las zapas tenían. Completamente lisitas le pasó betún negro cambiando su color. Las adidas country estaban completamente cuarteadas, le había arrancado el forro y había pisado tanto la talonera que casi era imposible mantener erguida la parte trasera del cuero y evitar que no se salgan como una hojota al caminar.

El día del encuentro los dos fuimos con un par de Nikes Waffle que decidimos usar en una charla de msn. Él llevaría también los dos pares que yo le había dado y yo sus adidas.

Nos encontramos al medio día como siempre y fuimos a un departamento que él había conseguido para pasar toda la tarde juntos.

Apenas llegamos tiramos todas las zapatillas sobre la cama y nos pusimos a jugar con ellas totalmente desnudos. Mauricio destapó un par de botellas de bebidas y la mezcla con el alcohol nos llevó a hacer toda clase de locuras.

Yo estaba muy copado comiéndole la pija cuando me sorprendió con un pedido. “Haceme bien el orto”, me dijo entre carcajadas. Ni lento ni perezoso me puse a disfrutar de su culo mientras me calcé un par de nikes que me entraban y me salían a medida que la iba poniendo. Mauricio tenía la cara metida dentro del par de adidas que nos habíamos cambiado la vez pasada y no dejaba de decir que lo calentaba mucho el olor a pija que sentía.

Cuando estaba por acabar me pidió que terminara adentro de él. Por supuesto lo hice y el momento fue hermoso. El culo de Mauri quedó goteando mi leche tibia.

Después seguimos jugando, entre otras cosas me pidió que le contara que había hecho Jony con su par de adidas rojas, y cuando le conté se puso a hacer lo mismo con mi par de SL76 que quedaron completamente destruidas.

Después nos quedamos dormidos. Al despertarnos cada uno agarró sus zapas y nos despedimos con la promesa de volver a juntarnos para seguir jugando a lo que tanto nos gusta.

martes, abril 03, 2007

Mis Chonguitos: Nacho y Fefo

Estoy en uno de esos momentos en que uno se pregunta internamente con un poco de bronca: ¿por qué soy tan puto?

Lautaro está un poco enojado conmigo por mis nuevas andadas y a cambio de ellas he obtenido un ardor increíble en el orto después de una culiada masiva que recibí a cambio de un par de zapatillas. Y es viendo el par de nikes que agregue a mi colección de zapas que puedo responder la pregunta anterior con un poco de satisfacción.

Todo comenzó con una propuesta de una parejita gay el sábado a la tarde. Nacho y Fefo, como se vienen presentando por msn desde hace unos meses, me ofrecían un par de nikes nuevo a cambio de una noche como su “servidor sexual” en la fiestita que preparaban en su departamento.

Los chicos me habían mandado una foto, y aunque después descubrí que no era de ellos, allí aparecían muy interesantes. Además, tanto joder con las zapas casi no tengo más pares que no se encuentren semi o totalmente destruidos. Era una oportunidad ideal para sacarme las ganas tremendas de sexo que de golpe me han brotado y conseguir zapatillas. Solamente me restaba arreglar bien algunos puntos de esto de ser “servidor sexual”, es que las prácticas de esclavo suponen muchas cosas que la verdad no me gustan.

Así que fui al encuentro de los chicos para arreglar los detalles. Dejé bien en claro que no estaba dispuesto a que en las prácticas sexuales me peguen, me hieran, me quemen, me caguen, me cojan sin preservativo o sin dilatarme el culo, me hagan tragar la leche o cualquier otra cosa peligrosa. Al final del encuentro ellos me deberían dar las zapas prometidas y devolverme mis cosas sanas. Nacho y Fefo estuvieron de acuerdo.

Apenas terminamos de hablar me pidieron que me desnude y Nacho me ató a una silla mientras Fefo comenzó a chuparme la pija.

Nacho se desnudó y empezó a pajearse delante nuestro, allí pude ver que la pija que tenía era descomunal. Suavemente comenzó a pasármela por la cara y yo, sin poder contenerme, se la empecé a mamar.

Así estuvimos un buen rato, hasta que notaron que yo estaba por venirme. En ese momento comenzaron a pajearme desparramando mi acabada por el piso y tirándome sobre ella. Allí me dejaron hasta que más o menos a los diez minutos Fefo volvió y descargó una fuerte meada sobre mi cuerpo. Después de terminar, me tiró un trapo encima y me pidió que limpiara todo la suciedad del piso.

Apenas había terminado cuando me apoyó contra una mesa y comenzó a lamerme el culo, ni bien estuvo dilatado empezó a penetrarme. Detrás de él Nacho hizo lo mismo, pero, al pensar en su pija, no pude evitar acabarme encima como un adolescente. Después que terminaron me llevaron a una cama y me quedé dormido.

Cuando desperté, me di cuenta que era de noche, pero además alrededor mío había otros dos pibes más. Todos se reían y evidentemente me conocían de leer mi webblog. Estaban tomando vino espumante, se ve que lo venían haciendo desde hacía un rato. Uno de ellos se sacó una de sus zapatillas y me dio de tomar en ella. Pronto el resto comenzó a hacer lo mismo. No tardó en que todos se desnuden y suban a la cama con sus zapas para empezar con los clásicos jueguitos fetichistas que siempre les cuento entre besos, toqueteos y bastante bebida. Al instante estaba chupando una pija, alguien me la chupaba a mí y otro me la estaba poniendo por el culo.

Así estuvimos por horas. Constantemente un pene entraba en mi boca, de a momentos dos, algo de semen salpicaba mi cuerpo o mi cara y conté entre siete y ocho penetraciones durante la noche. No sé en que momento nos dormimos obviamente todos juntos.

Al otro día me despertó Nacho con unos besos de lengua muy sensuales. Junto a otro de los pibes, cuyos nombres no los recuerdo, nos bañamos. Al salir los dos invitados se fueron. Nacho y Fefo me dieron el par de nikes acordado y me colocaron una cremita en los bordes del culo que estaba completamente abierto.

Nos despedimos y con muchas molestias llegué hasta mi casa, dormí casi todo el día, pero mi culo todavía hoy no se repuso. Me arde bastante, solo me consuela mirar el par de nikes que conseguí a cambio. Las cuales seguramente pronto comenzarán a sentir mi semen.

aresmonito@hotmail.com

viernes, marzo 30, 2007

Mis Chonguitos: Mauricio

Hace ya unos cuantos meses tenía agregado al msn un pibe que se llama Mauricio. Como en la mayoría de los casos, no pasaba nada. Habábamos de vez en cuando pero no se concretaba ningún encuentro.

Ya me pasó muchas veces que muchos se prenden del tema de mi fetiche por las zapatillas prometiendo todo tipo de cosas y a la hora de cumplir no pasa nada. Esto sospechaba de Mauricio, incluso nos habíamos visto por webcam, pero por cuestiones de lugar y horarios nunca habíamos concretado. Hasta que el destino nos jugó una pasada.

Andaba yo por el supermercado donde solemos comprar las cosas que necesitamos habitualmente, cuando un pibe se me acerca y me dice que quiere cambiar mis zapatillas por las de él. Yo tenía puestas unas Adidas Country 73 blancas con tiras negar con los cordones sin atar y quien me hacía la propuesta unas Adidas Jerez rojas completamente desatadas para nada despreciables.

En principio no contesté nada, pero en un segundo intento me volvió a mirar y se dio a conocer. Mientras me decía que era Mauricio, con quien había chateado la noche anterior, se sacabas sus zapas y las pateaba hacia mí. En ese momento había poca gente en local, de manera que creo que pasamos desapercibidos. Yo por mi parte hice lo mismo y le pasé mis zapatillas.

Sus zapas se sentían muy bien y me excitó escucharle decir que se masturbaba frecuentemente en ellas. Después de escuchar eso le propuse que fuésemos inmediatamente a un lugar para tener sexo.

Como casi siempre ocurre, no teníamos donde ir. Yo me moría de ganas de estar con él y nuestras zapas. El encuentro me había confirmado que verdaderamente compartíamos el mismo fetichismo. Por otra parte Mauricio es un morocho hermoso, me imaginaba mil cosas con él, transar eternamente, lamer todo su cuerpo, mamar su pija con devoción, sentir esa poronga negra entrando en mi culo dilatado… y por supuesto lamer, besar, frotarme y oler sus hermosas zapatillas. Está demás decir que amo penetrar rudamente a los rubios y amo ser penetrado bien a lo macho por los morochos.

Mauricio sin perder mucho el tiempo me propuso ir a un hotel al día siguiente. Allí tendría disponible el auto y me pasaría a buscar al medio día por un bar que acordamos. También nos pusimos de acuerdo en intercambiar nuestras zapas hasta ese momento y para disfrutar más del encuentro me encargó que llevase a la sita un par de Adidas SL 76 azules con las que tenía grandes fantasías y que había visto en mi blog. Él por su parte llevaría un par de Adidas Goodyear blancas que tenía guardadas para esta ocasión según me explicó.

Después de charlar esto, cada uno se fue por su lado. Debo contarles que caminar con sus zapas me calentó mucho. Era inevitable que no se salieran de mi pié con cada paso al no tener casi cordones. Él por su parte, de dos tirones casi desató en su totalidad los cordones de las mías y cuando se iba pude ver que las usaba pisando su talonera.

Apenas llegué a mi casa no tardé en masturbarme dentro de las zapas de Mauri, aquel día las usé todo el tiempo. Tres o cuatro veces descargué mi orina en su interior e incluso dormí una siesta jugueteando con ellas.

Al día siguiente, el morocho monumental, estuvo a la hora acordada con su auto para marchar al hotel. Cuando subí pude ver que en el asiento estaba el par de zapas del que me había hablado. En seguida noté que no tenían forro interno, con lo cual me di cuenta que gozaba de usar las zapatillas pisándolas en la talonera. Yo le mostré el par que tanto lo provocaba y pude ver que llevaba puestas mis Adidas Country con los cordones desatados pero prolijamente.

Marchamos un rato y cuando comenzamos a dejar la ciudad no tardó en sacar su pene fuera del pantalón, yo hice lo mismo e inmediatamente comenzamos a acariciarnos y a frotarnos las zapatillas en nuestras duras porongas.

Cuando estuvimos en la habitación no tardamos en transar desaforadamente. Mauricio me provocaba muchísimo. Es un pibe muy hermoso y sabe manejar su lengua magistralmente. Alternábamos nuestros besos con mamadas a nuestros penes y lamidas a los pares de zapas que habíamos juntado.

Realizamos toda clase de juegos con ellos. Yo me dediqué a contarle todo lo que hice con su par de zapas y él hizo lo mismo.

Al igual que yo, apenas había abandonado el supermercado se masturbó con ellas. Desde allí las usó sin cordones y con rudeza. Por la tarde las usó para hacer gimnasia sin medias y horas después se las prestó a un conocido suyo para que las orinase. Pasó la noche con mis zapas y ese día las había usado hasta el momento pisándole la talonera cada vez que tenía la oportunidad. Todo este trajín de juegos sexuales se notaba sobre las zapas.

Completamente excitado le pedí que me lamiese bien el culo y comience a penetrarme. Me calcé sus Adidas rojas, me puse una de sus Goodyear blancas en mi pene para frotarlo y enterré mi cara en una de mis Country con las que Mauricio había jugado tanto. Mientras el me penetraba se calzó mis SL 76 y se dedicó a lamer y oler el otro par de Adidas Country.

Fue una penetración en medio de una orgía de zapatillas. Nuestros orgasmos fueron casi simultáneos y nuestra leche fue desparramada sobre todos los pares de zapatillas que adornaban la cama. En un arrebato de pasión fetichista le arrancamos a mordiscones la lengüeta a mis SL 76 azules y todo el forro interno de tela a sus Adidas Jerez rojas.

Después de acabar nos dedicamos a lamer entre los dos cada zapatilla, no dejando de aprovechar para comernos la boca cada vez que coincidíamos en el ritual de adoración lascivo a alguna de ellas.

Una vez que lamimos cuanto semen encontramos, nos hicimos un gratificante 69 cuyas acabadas fueron a parar al interior de las zapatillas que luego nos calzaríamos, de modo de disfrutar del semen fresco en nuestros pies.

Antes de irnos del hotel Mauri me propuso tomar algunas fotos y me dio permiso para colgar en mi blog las que quisiera. Él se calzó mis LS 76 ya sin lengüeta y yo sus Adidas rojas. Los dos les sacamos los cordones para usarlas.

La experiencia fue espectacular, ambos estábamos muy seguros de eso y con ganas de repetirla. Acordamos encontrarnos la segunda semana de abril. Mientras tanto yo me quedé con sus dos pares y él con los dos míos.

Por mi parte estoy teniendo hermosas experiencias de sexo fetichista con ellos.

El lunes le di el par de Adidas Goodyear blancas a mi amigo Pablito, quien ya casi tiene destruido su único par de zapas (las Adidas de cuero blanco, de las que puse aquí unas fotos hace un par de meses cuando se las compró) y anda en busca de uno nuevo. Con Pablo jugamos un buen rato con las zapas de Mauri a la siesta, que terminó con una gloriosa lluvia dorada mientras me masturbaba en ellas para que se las lleve puestas bien llenas de leche y meada calentita.

Las Adidas rojas, se las presté a mi otro amigo fetichista. El loco de Jony. Con él nunca se sabe. El martes cuando se las di, me pidió que lo penetrase mientras él se masturbaba en una de ellas. Después les sacó los cordones como de costumbre y acaba de mostrármelas por webcam completamente mojadas y con un poco de barro. No sé cuál será su suerte, espero sobrevivan al fetichismo extremo de mi amigo. Ese mismo martes, cuando se llevó las zapas de Mauri, me dejó unas Converse Us Rapid blancas (modelo que me vuela la cabeza), bastante nuevas pero sin lengëta y que según me contó las obtuvo de culiarse durante una semana y pico a un cuarentón tapado.

En ese estado me encuentro ahora, teóricamente el martes de la semana próxima debo recuperar los pares de zapas de Mauricio para otro encuentro de sexo fetichista con él. No sé como estarán para entonces. Las que tiene Pablito puedo verlas en el trabajo bastante seguido (él es el cadete del estudio contable donde trabajo) y, aunque sé que el chiquitín les va a dar una buena biaba, no creo que las llegue a destruir mucho. Las que tiene Jony están a merced de cualquier cosa; puede cambiarlas, arrancarles partes, pintarlas de otro color, o hacerle cualquier cosa que pase por su cabeza… De todas maneras es parte del juego, unas cuantas veces ya les expliqué esa extraña forma de excitarme que experimento cuando veo como se destruyen un par de zapatillas que deseo mucho.

Tampoco sé que será de mis dos pares que están con Mauricio. Las Adidas Country en un día de uso con él habían quedado con un desgaste considerable. Incluso conoce gente que comparte nuestro fetichismo y las había incluido en sus prácticas sexuales con ellos. No me extrañaría encontrarme con un par casi o totalmente destruido. Otro tanto en lo que respecta a las SL 76, que tanto lo excitan y cuando estuvimos juntos ya sintieron nuestros instintos destructores.

En fin, lo bueno es que conocí alguien más con quien hacer lo que me gusta en el sexo, por lo demás, ya tendré oportunidad de contarles…

Mis adidas SL 76 azules, imáginenlas sin lengüeta.
Las Adidas Jerez rojas de Mauri. Aquí con cordones y todavía con el forro interno de tela que le arrancamos en un momento de calentura fetichista extremo.
Las Adidas Goodyear blancas de Mauri. Noten que no tienen forro en la talonera, eso es súmamente excitante y permite pisar sobre ella. Este es el par que en este momento tiene Pablito.
aresmonito@hotmail.com

martes, octubre 03, 2006

LAS HISTORIAS DEL MONITO: “PABLITO ZAPAS POR CULITO”

Habitualmente todas las situaciones de sexo ocasional son las mejores. Aquellas en las que no esperamos que suceda nada y nos terminan sorprendiendo. Esto que quiero contar ocurrió más o menos de esa manera.
Sin embargo hay otro elemento adicional, y tiene que ver con una pregunta clásica en nuestro mundo: ¿qué puto no tiene la ilusión de encamarse con un compañero de trabajo?, ¿qué puto no tiene en su trabajo un chongo que le inspira las pajas más perfectas? Hasta hace un mes y medio a mí me ocurría exactamente esto con Pablito.
Pablo es el cadete de una de las empresas con las que trabajamos en el estudio contable. Para que se den una idea tiene 21 años, es rubio, de pelo mas bien largo y un poco desprolijo, no tan alto, con cuerpo normal, bastante lindo de carita, con un estilo informal y, lo más importante para mí, siempre usa zapatillas y habitualmente no les ata los cordones.
Apenas comenzó a frecuentar el estudio, venía con un par de zapatillas puma de cuero blanco bastante gastadas que desde un primer momento captaron mi atención e hicieron que me interesara por quien las usaba.
Con el tiempo fue tomando confianza con nosotros y no tardaron en aparecer los típicos temas de broma que se hacen en cualquier oficina. El clima, el fútbol, el tráfico... Nada de todo esto me hacía pensar en la posibilidad de que sea gay. Pablito era solamente un chico más, que me excitaba con la forma en que usaba sus zapatillas gastadas.
Recuerdo que un día de esos en los que llovía y al mismo tiempo había una humedad terrible que mantenía la temperatura alta, Pablito entró al estudio completamente mojado. La remerita que traía se le había pegado en el cuerpo y sus zapas escurrían agua cada vez que hacía un paso. Cuando llegó a mi escritorio, me dejó unos papeles, me comentó algo y se sentó. Yo tomé con total naturalidad ese hecho y no me llamó la atención porque no había gente en ese momento. Sin embargo tuve una bestial erección cuando vi que se había descalzado para sacarse las medias que estaban completamente empapadas.
Sin mirarme me dijo: “disculpame, pero tengo que seguir repartiendo cosas y las medias se me mojaron mucho. Está todo lleno de charcos”.
Yo no le dije nada, pero adentro de mí corría un calor terrible. En ese momento recordé que traía conmigo un bolso con ropa y zapatillas para el gimnasio. Como casi siempre iría apenas salía del estudio. Sin tardar demasiado le dije: “querés que te preste mis zapatillas del gimnasio. Las tengo acá y hoy no tengo ganas de ir. Te las dejo y me las devolvés mañana”. En un principio no quiso, pero después que descubríamos que teníamos el mismo número de talle y seguramente consideró lo que le faltaba recorrer, aceptó, pidiéndome que le guarde las suyas ya que no tenía como llevarlas.
Ese día traía conmigo un par de adidas azules bastante nuevo. Pablito las agarró y se las puso sin medias. A otros esto les desagradaría, pero en mi caso me calentaba más.
Los que ya me conocen, sabrán que usualmente también yo uso los cordones sueltos. Pablo no modificó en nada esto, es más, con un gesto gracioso me comentó: “a mí también me gustan con los cordones sueltos, es más cómodo y cuando hace calor traspirás menos”. No comentamos muchas cosas más, simplemente me agradeció y se fue.
Pero mi calentura estaba al tope, apenas se fue del estudio, corrí al baño y empecé a lamer las zapas gastadas de Pablito. No tardé en quedarme en bolas, solamente calzado con aquel par de zapatillas, para lamerlas, olerlas y penetrarlas, hasta culminar en una magistral acabada en su interior que por supuesto no limpié.
Cuando terminé de trabajar me puse la ropa del gimnasio y por supuesto las zapas de Pablito. Fue hermoso caminar con ellas y unir a mi acabada el sudor de los ejercicios del gimnasio. Mi fascinación fue tal que incluso por la noche dormí con ellas continuando con mis juegos fetichistas.
A la mañana siguiente Pablito vino especialmente a traerme las zapas, además de agradecerme me dijo: “están muy buenas, casi que me dio ganas de quedármelas. Yo me tengo que comprar nuevas y creo que voy a comprarme unas como éstas”.
Ni bien salió del estudio, yo fui al baño con la excusa de guardarlas y me saqué el gusto de olerlas. Allí pude ver que les había puesto talco, lo cual me desalentó un poco y me hizo pensar que nunca se prendería a una fantasía fetichista como la mía. Todo quedó allí.
La sorpresa la tuve más o menos en 20 días. Pablito efectivamente se había comprado zapas nuevas, pero no eran como las que yo les había prestado, sino que coincidían justamente con las que yo mostraba en una foto en mi blog y comentaba que estaba dispuesto a tener sexo con un pibe que las tenga. Por otro lado, las usaba sin cordones, tal cual yo explicaba también en el blog que me excitaban mucho más.
Aquel par de nikes de cuero gris plata para fútbol 5 no me hubiesen llamado mucho la atención si no hubiesen estado acompañadas de toda una serie de gestos inusuales hasta el momento en Pablo y que me provocaban intensamente.
Habitualmente, cuando se paraba en algún lugar desde donde podía verlo, hacía jugarretas con sus pies, de manera de llamar la atención. Yo sin embargo no externalizaba las sensaciones que se me despertaba con esas actitudes.
Todo fue muy tranquilo hasta un día en que me preguntó si podía salir a correr conmigo por la costanera. Acordamos encontrarnos a las 19:00 hs. Cuando llegué ya estaba allí esperándome, con su par de pumas blancas más gastadas que antes. Corrimos un rato y después nos tiramos en el pasto para descansar.
Apenas nos sentamos, Pablito se sacó las zapatillas, las medias y se quedó descalzo. Por impulso yo hice lo mismo y fue entonces cuando estallé al ver que él se ponía a juguetear con una de mis zapas. Mientras la tocaba de mil formas, me comentó que le gustaban mucho, yo le contesté que sus viejas pumas me parecían alucinantes, recordándole el día en que las habíamos intercambiado.
Todo pudo terminar allí, sin embargo, cuando estábamos por irnos, me invitó a su departamento y yo acepté. Una vez allí, casi se quedó en cueros frente a mí mientras mirábamos televisión y tomábamos unas cervezas. En un momento me pidió que lo esperara mientras tomaba una ducha y luego pediríamos algo para comer.
Mientras Pablo estaba en el baño, pude ver que sus dos pares de zapatillas estaban allí delante de mí y no pude con mis impulsos. Inmediatamente estaba oliendo y lamiendo aquel par de pumas blancas gastadas, y en pocos segundos estaba frotando mi pene dentro de las nikes que habitualmente le veía puestas cuando iba al estudio.
En ese estado de éxtasis, no llegué a darme cuenta que Pablo, había salido del baño y me estaba observando a pocos metros. Recién lo percibí cuando me dijo: “prefiero que me la metas en el orto. Te lo preparé con agua tibia mientras estaba en el baño
Sin perder tiempo, nos tiramos en la cama y comencé a penetrar su culo tibio y dilatado, mientras enterraba mi cara en una de sus zapas y respiraba aquel oxígeno de placer que me alentaba a continuar sin pausa.
El placer fue total cuando vi que su culo estaba lleno de mi leche y descubrí que al mismo tiempo en que era penetrado, Pablito frotaba su pene ardientemente dentro de una de mis zapatillas.
Los dos habíamos acabado abundantemente y después nos dedicamos un buen rato a transarnos y lamer, oler, besar y frotar nuestras zapas por nuestros cuerpos.
Después de dos horas de juegos fetichistas, Pablo me explicó que había entrado por casualidad a mi blog y me había reconocido. Si bien nunca se había masturbado con zapatillas, las ideas que yo contaba en mis historias le habían volado la cabeza e incluso moría de ganas de estar conmigo, pero no sabía como acercarse. Tampoco se sentía gay, no era el sexo con hombres lo que ansiaba, sino los orgasmos con zapatillas de hombre. Tan solo que al igual que en mi caso, este deseo fetichista lo había llevado a hacerse un puto inescrupuloso capaz de ofrecer su culo o mamar una pija por pajearse y oler un masculino par de zapatillas.
Aquella noche la pasamos juntos y nos pajeamos todas las veces que pudimos en nuestros pares de zapas. Las pumas blancas de Pablito fueron las más cogidas, estaban rebosantes de leche. Mi par de adidas no estaba mucho mejor, de hecho yo les había orinado adentro a pedido de Pablo.
A los dos días, cuando volví a su departamento me espera ansioso. Para dilatarle el culo me pidió que le dé chirlos en la cola con el par de zapatillas que me había puesto ese día. Eran muy fuertes los gritos de placer que daba, y las súplicas constantes de ser cogido hicieron que no tarde en mandarle la pija bien adentro.
Ese día pude ver que tenía casi destruido el par de pumas que tanto me calentaron la primera vez que lo vi. Rotas como estaban y todo, esa noche le dimos duro.
Desde entonces cuento a Pablo entre mis chonguitos, de vez en cuando nos encontramos y saciamos todos nuestros impulsos, y aunque no hemos podido reproducir los sentimientos de la primera vez, de aquella en la que todo fue inesperado y dio rienda suelta a tanta calentura contenida en silencio, seguimos disfrutando de pasar momentos juntos.
aresmonito@hotmail.com